¿Qué se necesita para generar un impacto real en un ecosistema educativo?

21 de Febrero de 2025
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Ana María Raad, directora de la fundación Reimagina, ofreció un taller para compartir el enfoque de su red en la evaluación de las innovaciones educativas de manera colaborativa e integral, brindando herramientas para identificar los componentes clave de iniciativas innovadoras con alto potencial para transformar el aprendizaje, así como información de primera mano sobre cómo la sociedad civil puede organizarse colectivamente para impulsar transformaciones educativas profundas.

La instancia fue organizada por la Network for Education Systems Transformation (NEST), una comunidad de actores educativos de todo el mundo que trabajan en distintos aspectos de los sistemas educativos, como pedagogías innovadoras, igualdad de género en educación, desarrollo de habilidades amplias, escalamiento de innovaciones educativas, entre otros. Estos intercambios de aprendizaje buscan crear un espacio colaborativo donde los miembros de la red y otros participantes de la comunidad puedan compartir su trabajo, resolver problemas juntos y conocer las novedades del ecosistema educativo.

En la ocación, Ana María explicó que la educación en Chile se encuentra en un punto de inflexión. Las brechas de aprendizaje acumuladas en las últimas décadas, acentuadas por la pandemia, han evidenciado la necesidad de actualizar los modelos de enseñanza para responder a los desafíos del siglo XXI. En este contexto, uno de los programas emblema de Reimagina es Efecto Colectivo, una iniciativa apoyada por la BHP Foundation y que ha logrado articular a diversos actores en torno a un propósito común: acelerar la transformación educativa en Chile.

“El trabajo en red es fundamental. Ninguna organización, por más grande que sea, puede generar un cambio sistémico por sí sola”, afirmó Raad. Para ello, la fundación ha establecido alianzas con más de 200 organizaciones de la sociedad civil, además de instituciones académicas y empresas del sector tecnológico. Uno de los aspectos más innovadores de esta estrategia es que no solo se centra en la implementación de nuevas metodologías en el aula, sino que también busca influir en políticas públicas para que la transformación educativa tenga un carácter estructural y duradero.

Así, ha sido posible desarrollar una estrategia de transformación que articula esfuerzos a nivel sistémico para garantizar un impacto real y sostenible. El modelo de Efecto Colectivo ha sido diseñado para identificar, conectar y potenciar iniciativas educativas con alto potencial de escalabilidad. Su propósito es claro: lograr que al menos el 30% de los estudiantes del sistema público chileno accedan a experiencias educativas transformadoras. Para ello, Reimagina trabaja con múltiples actores, desde docentes y directores hasta organismos de la sociedad civil, el sector privado y el Estado.

Un cambio estructural basado en la colaboración

Durante su intervención, Ana María explicó que uno de los principales problemas de la educación en Chile es que las innovaciones suelen permanecer aisladas o restringidas a grupos privilegiados, lo que impide su expansión y adaptación a distintos contextos. “El desafío es escalar soluciones efectivas y lograr que lleguen a más estudiantes, asegurando su impacto a largo plazo”, afirmó.

Para lograrlo, Efecto Colectivo opera bajo un enfoque de impacto colectivo, que se sustenta en cinco pilares fundamentales:

1. Agenda común: Definir un problema compartido y una visión de cambio clara.

2. Mediciones compartidas: Establecer indicadores para evaluar avances más allá de los resultados individuales de cada iniciativa.

3. Actividades coordinadas: Evitar la duplicación de esfuerzos y reforzar las sinergias entre actores del sistema.

4. Comunicación continua: Movilizar a distintos sectores con un discurso claro y alineado.

5. Soporte organizacional: Contar con un equipo especializado que facilite la implementación de la estrategia.

¿Qué se necesita para generar un impacto real en un ecosistema educativo? –> Accede al video completo del taller aquí

Fortalecer el ecosistema educativo: conectando lo local con lo global

25 de Enero de 2025
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En un mundo en constante cambio, los sistemas educativos se enfrentan a retos complejos que requieren soluciones innovadoras y colaborativas. Con este objetivo, Knowing-Doing Network Leadership Coalition organizó la serie de seminarios web Collaboration Conversations!, que se centra en la investigación colaborativa, la acción y las ideas para transformar los sistemas educativos, destacando a las personas que lideran estos esfuerzos.

Así, diferentes actores clave del ámbito educativo, tanto a nivel local como global, se reunieron para reflexionar sobre la posibilidad de construir sistemas educativos sostenibles e inclusivos que respeten las identidades locales mientras se benefician de las mejores prácticas internacionales.

Intervinieron Ana María Raad, directora de Fundación Reimagina, Edem Dorothy de MAYEIN, Modupe Olateju del Center for Universal Education de Brooking, Ganga Gautam de la Universidad de Tribhuvan (Nepal), Karen Ross de Mikhulu Trust, y Angela Bravo Chacón de Enseña Perú. 

Los expertos coincidieron en que los sistemas educativos efectivos no se construyen con soluciones impuestas, sino a través de diálogos locales y globales que respeten los contextos y necesidades específicas. Seguidamente elaboramos las reflexiones principales. Puedes acceder al video aquí.

Los pilares del cambio

1. Valorar el conocimiento local
El aprendizaje y las prácticas educativas deben partir de un profundo respeto por el conocimiento autóctono. Las comunidades poseen sabiduría acumulada que, al ser integrada con herramientas y enfoques globales, puede generar soluciones educativas altamente contextualizadas. Este equilibrio permite fortalecer las identidades culturales mientras se abren nuevas oportunidades.

Al respecto, Edem Dorothy relató su experiencia al comenzar a participar de reuniones educativas a nivel regional en África: “empecé a observar disparidades en la representación de voces y experiencias en estas reuniones. Cuando, como en cualquier mapa, cuanto más se detalla en los niveles pequeños y locales, menos granulares parecen los problemas. Pero, de manera muy peligrosa, también hay una menor diversidad y representatividad de las voces. Lo que encontré fue que, cada vez más, en los escenarios globales hay una representación y contribución desproporcionada de lo que consideramos “expertos”, que suelen ser individuos que han realizado estudios y producido conocimiento basado en evidencias”.

2. Superar el aislamiento de las comunidades locales
Uno de los retos más significativos es el aislamiento que enfrentan las ONG y actores educativos locales. Factores como la falta de recursos, las barreras administrativas y la preferencia de financiadores por actores globales dificultan su participación en espacios internacionales. Sin embargo, las redes y consorcios están demostrando ser herramientas esenciales para romper estas barreras, facilitando la colaboración y el acceso a plataformas globales.

Al respecto, Angela Bravo comentó: “Cuando preguntamos a diferentes personas en la escuela para qué sirve la educación, cada uno tiene una respuesta diferente, y también tienen una opinión diferente sobre el propósito de la educación. Así que es muy importante empezar a trabajar en el desarrollo de agendas compartidas, siendo más reflexivos y también con intenciones claras”. 

Por su parte, Karen Cross señaló que algunas de las dificultades más frecuentes de las organizaciones locales son la lucha contra el aislamiento. “A menudo (continuó), las relaciones preferenciales entre los financistas y las organizaciones ya establecidas, crean barreras significativas para las nuevas organizaciones. Además, para las organizaciones pequeñas, los requisitos administrativos y de informes asociados con el financiamiento internacional suelen ser demasiado abrumadores, especialmente para las ONG con capacidad limitada. Sin embargo, hay oportunidades para la resonancia global. Lo que nos ha ayudado significativamente a acceder a financiamiento internacional y a lograr resonancia ha sido formar parte de consorcios y asociaciones”. 

3. Redes como catalizadores de transformación
Las redes educativas no solo amplifican las voces de las comunidades, sino que también fomentan el intercambio de conocimientos y la cocreación de soluciones. Casos de éxito en países de África y América Latina muestran que, cuando los actores locales adoptan iniciativas globales como propias, estas se implementan de manera más efectiva y sostenible.

4. Adaptación de las agendas internacionales
Aunque las agendas globales suelen tener un impacto positivo, también pueden generar tensiones cuando no se adaptan a los contextos locales. Este conversatorio subrayó la importancia del diálogo y la negociación para que las comunidades puedan apropiarse de estas agendas de manera genuina, alineándolas con sus necesidades y prioridades.

Lecciones aprendidas para la transformación educativa


La construcción de soluciones educativas sostenibles requiere un enfoque integral que priorice la participación comunitaria, escuchando y considerando las voces de docentes, estudiantes, familias y líderes locales, al mismo tiempo que se fortalece la capacidad de las comunidades para liderar sus propios procesos de transformación y reducir la dependencia de actores externos. Este enfoque colaborativo, basado en redes y consorcios, equilibra perspectivas locales y globales, promoviendo el aprendizaje mutuo y la construcción conjunta. Además, impulsa un nuevo paradigma de liderazgo educativo, donde se abandona la figura exclusiva del “experto externo” y se da paso a un liderazgo compartido, donde cada actor desempeña un rol significativo en el cambio.

Transformar los sistemas educativos no es tarea de unos pocos, sino de una colaboración genuina entre actores locales y globales. Solo a través del diálogo, la inclusión y la acción coordinada lograremos construir un ecosistema educativo que sea sostenible, equitativo e inclusivo.