Un total de 77 mediadores de lectura, provenientes de la Costa, la sierra y la Amazonía, participaron en este programa, que buscó entregarles herramientas para motivar a sus estudiantes y usuarios a leer en un entorno cada vez más digitalizado.
En Ecuador, sólo el 38% de los estudiantes de 15 años puede comprender e integrar información de textos de distinta extensión y complejidad, según los resultados de la prueba PISA 2025. Estos resultados dejan al país por debajo del desempeño promedio de América Latina y muy por detrás del promedio de los países de la OCDE. Con el propósito de contribuir a cerrar esta brecha educativa, se desarrolló el programa de formación “Mediación lectora para el siglo XXI: inclusión, juego y lectura en la era digital”, dirigida a bibliotecarios, docentes y mediadores de lectura de todo Ecuador.
Un programa que promovió la innovación
La iniciativa se hizo realidad gracias a la colaboración entre la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo del Ecuador y la Fundación Reimagina, a través de su plataforma de formación docente AprendoLab. El programa se desarrolló entre junio y octubre de este año y tuvo como objetivo fortalecer el rol de los mediadores de lectura frente a los cambios en las formas de leer, aprender y relacionarse con los libros que están experimentando.
Su formato digital permitió llegar a un total de 77 participantes de la costa, la sierra y la selva, conectados desde las provincias de Guayas, Cotopaxi, Los Ríos, Sucumbíos, El Oro, Chimborazo, Zamora Chinchipe, Azuay, Manabí, Pichincha, Tunguragua y Santo Domingo de los Tsáchilas, además de Quito y Guayaquil. Durante el programa pudieron profundizar en estrategias para promover la lectura como el juego, la inclusión social, clubes de lectura y lectura en contextos digitales.
Ana María Raad, Fundadora de Reimagina, destacó que “la promoción de la lectura hoy día está a la base de lo que queremos para un país más equitativo. Acabamos de ver los resultados de PISA y, tanto para Ecuador como para el resto de Latinoamérica, tenemos un desafío enorme para que nuestros niños, niñas y jóvenes lean, lean más, comprendan, se queden más tiempo leyendo”.
Alfonso Espinosa, director de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, valoró el alcance de una formación realizada en línea: “Logramos trascender más allá de las pantallas y llegar directamente a nuestros usuarios, a los lectores de nuestras bibliotecas, a nuestros alumnos en las clases”.
La destacada escritora infantil Juana Neira, quien dio una charla en la ceremonia de cierre del programa, hizo énfasis en el rol que juegan los mediadores de lectura. “No se trata solamente de enseñar a leer, sino de ayudar a que los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los adultos descubran el placer y el valor de la lectura. La mediación lectora, ayuda muchísimo a que esta lectura, este placer por leer, se asocie con la curiosidad, con el disfrute, con el descubrimiento y con generar emociones”, afirmó.
Experiencias que inspiran
Durante el proceso de formación los participantes debieron crear e implementar en sus bibliotecas iniciativas innovadoras para promover la lectura. A partir de esas experiencias, los participantes reportaron cambios en sus estudiantes y usuarios: mayor participación y confianza; mayor autoconciencia de los hábitos de lectura digital; un vínculo más cercano con sus bibliotecas y fortalecimiento de la identidad y la cultura.
Como resultado, el programa sistematizó diez prácticas creadas por los propios mediadores, reunidas en la publicación “Experiencias que inspiran: prácticas para transformar la mediación lectora”, que queda disponible en la plataforma AprendoLab para docentes y mediadores de toda América Latina.
Fotos: gentileza Minedec.








